Prótesis e implantes en Cirugía Cardiovascular
La posibilidad de utilizar materiales protésicos sintéticos
puede considerarse como uno de los grandes avances en el terreno de la cirugía
cardiovascular. Los primeros implantes realizados en la década de los años
cincuenta, y sobre todo sesenta, contribuyeron de una forma extraordinaria a
cambiar el rumbo de algunas enfermedades vasculares, como la arteriosclerosis.
En los años setenta, la aparición de un mayor número de materiales, como el
politetrafluoroetileno expandido (ePTFE), abrió más el abanico de posibilidades
para la lucha contra la enfermedad vascular obstructiva crónica. La tolerancia
biológica de estos biomateriales es buena, pero el implante de prótesis de
pequeño y mediano calibre conduce, en un alto porcentaje de casos, al fracaso,
no puede cumplirse el objetivo de mantener la permeabilidad vascular de la zona
enferma. Sin embargo, tanto el ePTFE como el polietilentereftalato (Dacron)
todavía son los biomateriales más utilizados hoy en día. La porosidad de la
pared parece desempeñar un papel crítico en el proceso de cicatrización y, por
lo tanto, es un factor clave en el éxito
a largo plazo de las prótesis
vasculares sintéticas de pequeño calibre.
En los últimos años, las investigaciones se encaminan a la
obtención de prótesis vasculares que sustituyan a las ya existentes y que
mejoren las perspectivas de su utilización en la clínica humana. De este modo,
han proliferado los estudios sobre la posible utilización, como prótesis
vasculares, de distintos tipos de materiales biocompatibles.
Por ello, en la actualidad, se prueban nuevos tipos de
prótesis, como las fabricadas a partir de diferentes compuestos de poliuretano.
La utilización de poliuretano para la fabricación de dispositivos de uso
biomédico se extiende cada día más. Sin embargo, la utilización de estas
prótesis de poliuretano no está exenta de polémica. La supuesta degradación de
este tipo de biomaterial y la aparición de efectos colaterales, como la
reacción a cuerpo extraño y la aparición de hemangiosarcomas a partir del
octavo mes del implante, ponen en entredicho la viabilidad de estos
biomateriales para su uso biomédico, aunque estos extremos no los compartan la
mayoría de los autores; el tratamiento del poliuretano con diversos compuestos
disminuye considerablemente la aparición de células blancas y mejora notablemente
la biocompatibilidad del mismo, sin que se describan efectos secundarios en
animales de experimentación.
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