El grafeno un material del futuro
Un móvil que se dobla y se convierte en reloj o una
tableta tan elástica como la goma. Así serán los aparatos del futuro gracias a
los nuevos materiales que se cuecen en laboratorios. Según los investigadores,
el grafeno, el siliceno (derivados del grafito y el silicio), los polímeros
conductores o determinados óxidos de metales revolucionarán la electrónica de
consumo, al permitir construir baterías flexibles, procesadores más rápidos y
pantallas transparentes más finas que el papel. El belga Jan Genoe apuesta por
ello. “En unos años podremos incluir microprocesadores de plástico y pantallas
hasta en paquetes de galletas. Cogerás una, apretarás un botón en la caja y
sabrás sus ingredientes
y calorías”, asegura. Genoe ha dirigido el equipo del
instituto Imec de nanoelectrónica de Lovaina (Bélgica) que acaba de producir el
primer microprocesador de plástico del mundo.Tiene una pega: es 1.000 veces más
lento que un chip de silicio, el material que hoy alimenta las tripas de casi
cualquier aparato. Pero compensa con dos grandes ventajas: “Se puede enrollar,
es flexible y muy barato”, dice Genoe, quien cree que determinados polímeros
orgánicos servirán para diseñar tabletas plegables en cinco años. “Si a una
pantalla flexible de este material se le añade en una esquina un chip de
silicio de tres milímetros cuadrados, el problema de computación está
solucionado”.Científicos de la Universidad de Aalto (Finlandia) y Nagoya
(Japón) han obtenido procesadores de plástico y a bajo coste. Samsung, LG o
Toshiba, que compiten por crear pantallas flexibles y transparentes, están
interesados en su aplicación industrial. Samsung presentó a comienzos de año
unos prototipos de pantallas Amoled flexibles, pero con un coste
desorbitado.Otro material de moda, el grafeno, podría acabar con el problema.
Su obtención les valió el Nobel de Física el año pasado a los científicos Andre
Geim y Konstantin Novoselov. En teoría, es el sustituto perfecto del silicio:
permite crear microprocesadores de un átomo de espesor, 500 veces más pequeños que
los de silicio y 10 veces más rápidos, de gran resistencia (el grafeno es
carbono en estado puro, el material más resistente del planeta) y flexibles.“Es
el único material que se puede estirar hasta un 10% de forma reversible. Es
decir, a diferencia de los plásticos, recupera su forma inicial”, dice
Francisco Guinea, profesor investigador del Instituto de Ciencia de los
Materiales. Guinea cree que en los dos próximos años llegarán las primeras
pantallas comerciales fabricadas de grafeno, aunque habrá que esperar cinco
años para verlo en microelectrónica. IBM lo intenta. Junto con el Departamento
de Defensa de EE UU, ha presentado un chip de grafeno un 55% más potente que
una versión anterior. De momento, es para aplicaciones militares de
identificación por radiofrecuencia (RFID).“El problema, tanto en pantallas como
en procesadores, es fabricar grafeno a escala industrial y a bajo coste”,
explica Guinea. Las pantallas táctiles actuales de los teléfonos inteligentes y
tabletas se producen con óxido de indio y estaño, material escaso, caro y
contaminante, por lo que el grafeno tiene las de ganar. Samsung produjo el año
pasado un prototipo de pantalla transparente y flexible a partir de una lámina
de grafeno de 63 centímetros de longitud.La suerte de los gadgets de grafeno
dependerá también de otro nuevo material rival: el siliceno. Investigadores del
Instituto Japonés de Ciencia y Tecnología Avanzada (JAIST) lograron
recientemente desarrollar láminas de silicio de un átomo sobre un soporte de
cerámica. Es decir, el mismo grosor que el grafeno. Está por ver si las
propiedades de conducción eléctrica, dureza, transparencia y flexibilidad
superan a las del grafeno y, sobre todo, si será más fácil de obtener a escala
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